UPR en sequía: le quitan lo poco que les queda

Es indignante y quita esperanzas, pero no a cualquiera, sino a todos los estudiantes de la UPR -casi na’- 

A esos que trabajan y estudian a la vez para poder pagar sus estudios y cubrir sus necesidades básicas. Los mismos que se queman las pestañas estudiando para un examen que lo más seguro los clave, pero como quiera lo hacen porque tienen esas ganas de progresar. 

Sin embargo, ¿cómo van a progresar si el mismo gobierno pretende hacerle un hoyo a la Educación? Primero el gobierno y ahora la Junta. Algo tan valioso, mas juegan con ella. No hay dinero, pero la Secretaria de Educación va a cobrar $208.33 la hora. Con todo y eso se queja que el costo del estilo de vida en Puerto Rico es caro…  

Incluso cerrando los ocho recintos que quieren no llegarían a los dichosos 300 millones. 

Entonces, se quejan de la ola criminal, se quejan de los que buscan un vicio para olvidarse de los problemas, y no los justifico, pero, ¿qué pretenden que hagan si la única vía que tienen para progresar se vuelve cada vez más estrecha? Cada vez más imposible. 

Al parecer, estudiar en Puerto Rico es un lujo cuando no debería ser así. 

Queremos más profesionales que echen al país hacia adelante por una vez y por todas. Personas que estén dispuestas a dejar el pellejo en Puerto Rico porque no son egoístas, piensan a largo plazo para una isla mejor, para que los que vienen después tengan mejor calidad de vida y no tengan que pasar por tanto martirio, tanto recorte. 

Los corruptos son ellos y, después, el que paga es el pueblo. No tenemos la culpa de sus mala decisiones. Busquen los recortes en otro lado, pero no toquen el progreso, no jueguen con la educación y el desarrollo de la juventud puertorriqueña. 

Amor, ¿con qué se come eso?


Que ni se atrevan a mencionarnos la palabra ¨amor¨ cuando acabamos de salir de una relación. Porque es que después del llanto, la agonía, el masoquismo de ver fotos viejas y ese sentimiento en el que crees que se te acabó el mundo y que ya nada vale la pena. Viene la etapa en la que nos creemos que no vamos a caer de nuevo en ese cuento, que nadie nos coge. Esa etapa en la que rechazas a todas las personas que quieren compartir contigo sin importar cuán increíbles sean porque simplemente no estás ¨ready¨ para volver a pasar por el mismo ciclo. Porque aunque cada historia de amor es diferente, hay que admitir que a nuestra edad, casi todas cumplen con los mismos pasos sin importar el tiempo de la relación: 

1. El enchule: los primeros ¨dates¨, ir agarrados de mano a todos sitios, el proceso de conocer a la familia y dar una buena impresión. Enviarse mensajes y contestar en .01 segundos porque te encanta hablar con la persona, porque es el momento en el que encuentran muchas cosas en común. Te tomas el tiempo para arreglarte, porque no te atreves a que te vea como en realidad eres. Que si te mencionan su nombre te brillan los ojos… 

 2. la confianza ya está: llegan a un sentimiento fuerte y juras que estarán juntos para siempre. No te peinas, porque hello, ya se conocen ¿de qué vale? Se van de ¨roadtrip¨, de viaje, suben mil fotos juntos para enseñarle al mundo que son la pareja perfecta -aunque no lo sean- y para completar ya su familia es tu familia. 

3. todo va perfecto, pero el mundo conspira contra ustedes y uno de los dos la caga: Los detalles desaparecen porque ya aseguraste lo que querías. Empiezas a mirar para el lado y comienzan los ¨no eres tú, soy yo¨ , celos, peleas, mentiras. Quieres espacio, porque eres joven y eso es normal. Se cansan y fin. 

Con esa experiencia no hay necesidad de volver a pasar por el mismo proceso. Porque, ¿quién quiere sufrir de nuevo? 

Entonces es el momento de pensar en ti, única y exclusivamente en ti porque siendo franca, las relaciones te consumen. 

Estarás un tiempo así negando amor, hasta que caigas de nuevo porque es algo inevitable el ser humano necesita afección, se te olvidó el sufrimiento y simplemente dices ¨¿Amor? Yo quiero eso¨. 

Desconéctate y habla


¿Cuándo fue la última vez que tuviste una conversación sin mirar el celular? O que disfrutaste de los momentos que te da la vida sin la necesidad de publicarlo. 
Lo que antes era un lujo para muchos, ahora es una “necesidad” para todos, y nos hemos vuelto tan dependientes de nuestro celular que hemos perdido el tacto. Hemos perdido la esencia de compartir, de conversar, incluso hasta de tratar a las personas. 

Porque no soportamos la idea de estar un día sin el celular, eso sería una tragedia para nosotros. Nos sentimos vacíos como si el dichoso dispositivo hubiese nacido con nosotros.  

No podemos parar los adelantos tecnológicos, mucho menos la innovación, pero sí tenemos el control de despegarnos un rato y simplemente vivir. 

¿A la moda aunque me…? 

Me pregunto, ¿qué es lo que quieren de nosotros?


A donde quiera que miremos ya sea la televisión, revistas, redes sociales -en específico-, películas, nos encontramos con esta única presión que solo la sociedad sabe ejercer para que seamos personas totalmente distintas a lo que realmente queremos. Es un bombardeo masivo de marcas y publicidad.

Entonces, empezamos con las inseguridades. Tratando de encajar en lo que nuestro alrededor dice que está bien. Que si tenemos que tener cierto cuerpo y cierta ropa porque sino estamos fuera de moda. Y allá vamos nosotros a comprar lo último que salió porque “tenemos” que hacerlo.

 ¿Qué estamos haciendo? ¿A quién estamos complaciendo? Al parecer es una competencia. No estoy diciendo que no te arregles cuando quieras salir, al contrario, hazlo. Pero hazlo a tu manera. Que te sientas bien y no te sientas incómodo usando algo solo porque todo el mundo lo hace o lo tiene. No está mal estar al tanto de las últimas tendencias porque hasta a mí me gusta saber, pero no me pondría algo que no me quede bien solo porque es “moda”. 

No es necesario vivir de apariencia porque realmente a nadie le interesa. Lo que sí es necesario es vivir sin importar el qué dirán de uno. En eso debe ser nuestro enfoque ahora mismo. 

Empañan tradición puertorriqueña



Cada año la reglamentación en las Fiestas de la Calles San Sebastián es más estricta, sin embargo la violencia y el crimen va en aumento. ¿Por qué? ¿Cuál es la necesidad de empañar una tradición puertorriqueña? ¿Con qué derecho lo hacen?
Entonces, si Carmen Yulín Cruz, la alcaldesa de San Juan, establece reglas más estrictas, tienen el descaro de molestarse y de hasta criticar su trabajo. 
Quisiera saber qué es lo que pasa por la mente de esas personas que deciden sacar su arma de fuego y jugar con la vida de los demás. ¿Hasta dónde más vamos a llegar? El puertorriqueño da un paso hacia al frente y retrocede cinco. 
Y digo el “puertorriqueño” porque lamentablemente, aquí todos pagamos por el error de unos cuantos. A todos nos ponen el sello.


Anoche la mayoría de las personas que se dieron cita en el evento fueron con la visión y el entusiasmo de disfrutar. Dentro de la celebración habían turistas festejando. ¿A qué viene el tema de los turistas? Bueno, pues por si no sabías, el turismo es una de las pocas vías que le quedan a Puerto Rico para sacar su economía a flote. Pero, al parecer ni dar buena impresión por el bienestar del País podemos hacer. 
Nos quejamos, nos quejamos del Gobierno, del Gobernador, de Estados Unidos, de la Junta de Control Fiscal y hasta de la Policía de Puerto Rico por las “injusticias” que ocurren en nuestro País. Cuando los primeros en cometer injusticias somos nosotros, los primeros que no podemos llevar la fiesta en paz en nuestra tierra. 
Claro los crímenes suceden en todas partes del mundo y quizás peor, pero eso no quita que la acción estuvo incorrecta y cosas como esas no deben ser toleradas simplemente porque -por mencionar un lugar- en Siria están peor. Si creamos indiferencia ante este tipo de situaciones, ¿qué es lo próximo que nos espera?
Soy orgullosa de ser puertorriqueña, porque esta Isla es una bendición, pero no puedo decir que estoy orgullosa de las acciones de las personas a las que se supone les llame “mi gente”. 

Está en tus manos

¿Recuerdan mi entrada anterior? Donde señalé algunas de las muchas dificultades e inquietudes por las que pasamos los jóvenes hoy día. Quiero continuar mi pensamiento y decirles que todo eso es cierto, pero realmente uno es el que decide si quiere salir hacia adelante o si se quedará quejándose el resto de sus días de las ¨injusticias¨ de la vida. Porque si te creías que el mundo es justo, déjame explotar tu burbuja y traerte a la realidad… Es el momento de decir: ¨¿Qué voy a hacer para lograr lo que quiero?¨ Tan sencillo como eso.